martes, mayo 09, 2006

Receta para destruir un país

Martes, 9 de mayo de 2006
Gustavo Vélez Economista

En las últimas semanas, el liderato político puertorriqueño ha dado cátedra de cómo se puede destruir a un país de manera rápida y eficiente. Un tranque legislativo y político, en torno a la aprobación de un préstamo y de una reforma contributiva, ha provocado el cierre del gobierno y el envío al desempleo de 95,000 empleados públicos. Con el colapso gubernamental, se ha generado todo un caos social, laboral y económico, que ha colocado a Puerto Rico al borde de la anarquía.

Lo que empezó como una mera disputa de dos partidos políticos y de los dos cuerpos constitucionales, se ha convertido en la peor pesadilla colectiva que haya tenido el país en décadas. La cronología de los eventos de las últimas semanas, sirve para crear lo que he llamado la “receta para la destrucción de un país”, veamos en que consiste esta receta.

El primer ingrediente consiste en enajenar a la población, mediante la desinformación y la promoción de valores sociales y económicos torcidos. Es indispensable, mantener a la población bajo el manto obscuro de la ignorancia para evitar que la democracia funcione y ocurra la participación inteligente de las masas en el proceso político. Para lograr eso, hay dos opciones: procurar que el sistema público de enseñanza no funcione, y si es posible, proveer millonarias ayudas económicas a la población de escasos recursos. Estos dos ingredientes, tienen el efecto de crear una población indiferente a los procesos políticos y económicos, mediante la enajenación y la dependencia material, (barriga llena, corazón contento).

Otro ingrediente importante de la receta, es lograr una percepción colectiva de indefinición política. Hay procurar que el país que se quiere destruir, no tenga un sentido de dirección clara sobre su futuro político, y eso se obtiene mediante una fórmula que polarice políticamente a todo el país.

La forma más efectiva para lograr esa polarización social y política, es creando un sistema partidista, fundamentado en tres partidos que compitan agresivamente entre sí, y se cancelen entre ellos mismos. Para obtener una mejor sazón en la receta, sería conveniente celebrar eventos electorales cada cuatro años y provocar que participe la mayor cantidad de personas, aunque después de las elecciones, esa misma gente que votó, se desligue de los procesos políticos. No obstante, para que la receta funcione bien, sería recomendable que los ciudadanos no conozcan a los funcionarios electos por quien votaron en las elecciones. Eso ayuda para situaciones como en la que está el país actualmente, ya que se anula la presión política y democrática.

Ahora viene la parte más importante de la receta para la destrucción. Provoque una elección cerrada, en la que un partido gane la Rama Ejecutiva y otro domine la Rama Legislativa. Es decir, rompa en dos pedazos el poder político y repártalo a los dos partidos con la mayor fuerza política-electoral. En esta parte de la receta, es importante que al momento de dividir el poder político, el país tenga grandes problemas fiscales, económicos y sociales, ya que es importante que el gobierno compartido sea incapaz de resolverlos para acelerar la destrucción. Lo ideal sería que al momento de dividir el poder, existan profundos problemas financieros que impidan que el gobierno pueda operar eficientemente, para que ocurran disloques económicos que generen caos social y laboral.

Para concluir la receta, no estaría mal que el país a ser destruido permitiera que el candidato que perdió la elección a la gobernación del otro partido, usurpe un escaño en la Legislatura y desde allí dirija una agenda de destrucción política y económica. Mezcle todos esos ingredientes y colóquelos en un caldero caliente, si es posible, en medio del calor de verano, y espere dos o tres semanas, para ver cómo un país explota.

gustavo756@aol.com

Nota: Conozco personalmente al autor de esta columna y sé que me dará el permiso de compartirla con los que leen este espacio. Tomada hoy 9 de mayo de http://www.endi.com/

3 comentarios:

Aimée dijo...

Donde único tengo q llamar la atención en este escrito es que si el pueblo decidió el gobierno com-partido el gobierno debió acatar esa decisión....

PD Ya Gustavo me autorizó publicar su columna

EdotR dijo...

tsk tsk...

Esto va muy bien con la canción de Guns N Roses:

Appetite for Destruction

Anónimo dijo...

Wow, esa receta parece ser súper efectiva. Ojalá que cuando los políticos actuales terminen de cocinarnos nadie más quiera volver a hacerla. ¡Así que escondela...escondela!